Para crear fidelidad en un cliente se requieren tres elementos, el primero, es que el cliente viva una experiencia única, el segundo, es que el cliente perciba seguridad y el tercero es dignidad.
En esta oportunidad vamos a ocuparnos del primer elemento, “que el cliente viva una experiencia única” en el punto de venta –POP. Lo que deseamos es que el cliente repita las compra una y mil veces, para ello debemos de “recrear” nuestro punto de venta – POP, acompañado con un servicio extraordinario, de tal manera que el cliente desee repetir la experiencia.
Dicho de otra manera, la combinación perfecta entre lo tangible y lo intangible es el secreto; por un lado en lo tangible, en este caso el punto de venta – POP, se debe pensar la manera como diseñamos todos los elementos físicos que confluyen, llámese mostrador, vitrinas, letreros (sean luminosos o no), jalavistas, banderolas, iluminación y cualquier otro elemento publicitario, que impacte a nuestro cliente. Esta recreación del punto de venta – POP es fundamental para impresionar a nuestro cliente, dado que como se dice todo entra por los ojos. Aquí las gráficas, la calidad y nitidez de las comunicaciones cobran un papel decisivo, en este momento de la verdad, pues el cliente se llevara una impresión de lo que puede encontrar en la tienda, es importante acotar que las comunicaciones que se ejecuten en el punto de venta –POP- no compitan entre sí, sino que se complementen.



